El Período Indiferente es la etapa posmoderna del meme. Los seres humanos habíamos renunciado traumáticamente a la inocencia originaria en los períodos anteriores; ahora abrazamos el cinismo como forma de lidiar con el mundo. Satirizamos la vida adulta, la vida occidental, la vida posmoderna, el sinsentido, el conflicto, el dolor. La depresión no es clínica, es un chiste. El meme refleja los vicios de esta época y el que no se ríe es un sensiblero.
Simultáneamente, el nihilismo empieza a ganar en popularidad, producto del hastío frente a las ideas más extremistas que surgen en los nichos memeros. El pesimismo le gana a las ganas de vivir y eso también queda representado en el meme.
La estructura memística se sostiene sobre los hombros de una generación millennial con trabajos precarios y sin ahorros, en un contexto en el que la concentración de la riqueza llega a niveles sin precedentes mientras que la crisis ambiental alcanza varios hitos. El meme muta en desahogo con formato de humor gráfico y las tendencias son las coincidencias efímeras de quienes buscan un refugio y un lugar de pertenencia.