El meme como fenómeno masivo trajo como consecuencia su utilización para los fines más diversos: campañas de marketing, de concientización, de desprestigio, de solidaridad. De repente, todo era memeable y los portales de noticias comienzan a compilar las reacciones con memes sobre cada novedad, lo cual le da al meme un lugar privilegiado en el debate societario, al tiempo que banaliza sus contenidos.
Como consecuencia de su alcance mainstream, asoma la utilización política del meme y se pone en discusión la utilidad de este para la formación de la opinión pública y la construcción de agendas. Los humanos ya no creemos en los medios; ahora nos informamos y formamos nuestra opinión desde el meme.
El Período Divergente supone también la radicalización de las diferencias del período anterior, que alcanzan así posiciones extremistas y crean nuevos nichos, cada uno con sus propios memes, muchas veces incomprensibles para quienes no pertenecen.