El atendedor de boludos
El hartazgo contenido y el insulto esmerado
Pocos personajes salidos de Crónica logran capturar la esencia del ser argentino como el Atendedor de Boludos. Quizás porque empatizamos con su hartazgo frente a la insistencia del notero de indagarlo, pero mucho más por su ingeniosa manera de evadir el interrogatorio. A partir de allí, las lecturas son múltiples: ¿insulta?, ¿agravia?, ¿se defiende con dignidad sin recurrir a la violencia física? Cualquiera sea el caso, lo que queda claro es que cristalizó una frase que se puso a la misma altura que otras frases consagradas de la cultura popular. La plétora de ejemplares que le rinden culto son un testimonio del entusiasmo que produce en las multitudes.