Publicado en Exhibiciones.

Depresión

La dialéctica de la visibilización y la banalización

Como primera generación que verdaderamente normalizó el diagnosticarse y hacer terapia, los millennials encontraron que muchos de sus sufrimientos tienen un origen y que efectivamente son abordables. La brecha es notoria respecto de generaciones pasadas que ridiculizan la angustia y los trastornos mentales más o menos serios. A su vez, la expansión de la Internet y de las relaciones virtuales -con el anonimato como garantía de refugio- impulsó el desarrollo de un espacio de externalización de todos los sentires y también de apoyo empático, dos cosas que difícilmente ofrecía el mundo real.

Bajo estas condiciones, el surgimiento de los memes sobre la depresión era solo una cuestión de tiempo. Estos memes son inevitables e inagotables, porque también lo son las fuentes de angustia, y también lo es la coincidencia empática en la comunidad memística.

Los memes que tratan sobre la depresión se posicionan entre dos polos contradictorios pero a su vez complementarios: por un lado banalizan a la depresión clínica para poder reírse de ella y digerirla en la cotidianeidad, por el otro la visibilizan e invitan al debate. Nunca sabremos a ciencia cierta a cuántas personas ayudaron estos memes, pero a juzgar por su popularidad, quizás debamos reconocerles algún mérito como vía de desahogo como mínimo, antes que condenarlos sin más como agentes de la trivialización.

En un mundo de incertezas y conflictos, el meme es arte y además cobijo.

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